O outono vem vindo, chegam melancolias, cavam fundo no corpo, instalam-se nas fendas; às vezes por aí ficam com a chuva apodrecendo; ou então deixam marcas; as putas, difíceis de apagar, de tão negras, duras.
Tú pusiste el color mi negro, yo puse un par de palabras de amor, mi negro, después vino la razón, mi negro, y nos hizo sentir libres. Nos hizo libres y esclavos de la culpa, por que somos humanos, somos seres que se asustan, mi negro, por los malos pensamientos. Cuando el soñar nos hace libres, yo aún sueño con ser tu puerta abierta. Yo no lo sé, no lo sé, no, no lo sé. No lo sé, no lo sé, no lo sé, no. Yo no sé, yo no sé porqué, porqué aún me gustas y me asustas tanto. No lo sé, no sé, no, no. Porque detrás de las disculpas somos dos seres que se asustan, por no poder lo que más quieren, por no enfrentarse a lo que quieren. No lo sé, no lo sé, no, yo ya no lo sé, no lo sé, no lo sé, no. Yo quisiera, quisiera saber porqué en tu ausencia enloquecí, y aún sigo loca. No lo sé, no lo sé, no lo sé, no lo sé, no, no.